
Esa Gran Paz por cuya realización han suspirado durante siglos los hombres de buena voluntad se encuentra, por fin, al alcance de las naciones. Por vez primera en la historia se hace posible mirar el planeta entero, con toda la mirada de sus pueblos diversos, desde una misma perspectiva. La paz del mundo no sólo es posible, sino que es inevitable. Representa la nueva fase en la evolución de este planeta, o en palabras de un gran pensador, la planetización de la humanidad.
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